La influencia de “Leonardo” en la criminalística: El caso del robo de la Mona Lisa

Leonardo Da Vinci es sin duda una de las personas más talentosas de la historia de la humanidad. No solo por sus técnicas en pintura, sino también por su desempeño en anatomía, ciencia, ingeniería, filosofía entre otras disciplinas.

Como pintor, generó obras que aún hoy nos siguen maravillando. Como anatomista, realizó investigaciones que se siguen utilizando de ejemplo. Como ingeniero, diseñó artefactos muy avanzados para su época. Sin embargo, lo que no muchos recuerdan de Leonardo Da Vinci son los aportes que hizo a la investigación criminal, y esto es en parte lógico, ya que no hay registros de que se haya desempeñado en esta área y por lo tanto este artículo de ninguna manera podría referirse a él, pero sí a La Gioconda, una de sus obras más reconocidas, la cual estuvo involucrada en uno de los grandes avances que tuvo la criminalística.

Secuestro de la Gioconda

En la actualidad, se trata de una de las obras más importantes del arte, pero esto no fue siempre así. Hasta 1911 la obra era una más entre las realizadas por el pintor, sin embargo en ese año, en una recorrida por los pasillos del Museo del Louvre, se pudo observar un vacío donde debiera estar la pintura, y a priori, esto no llamó la atención del los guardias, quienes consideraron que estaban realizando estudios sobre ella. No obstante desde este hecho, no se supo nada de su paradero durante los próximos 28 meses.

La noticia tomó relevancia internacional, todo el mundo estaba al tanto, generando un gran misterio alrededor de la pintura, que la acompañaría desde su reaparición hasta el día de hoy.

Pero eso no fue lo único que cambio a partir del robo de la Mona Lisa, sino que este hecho, fue la causa final por la cual el mundo finalmente se inclinó a los sistemas dactiloscópicos, dejando atrás al Bertillonaje cómo método de identificación.

Resolución del caso

La desaparición provocó investigaciones internas en los procedimientos de seguridad del Museo del Louvre, el cual tenía muchas irregularidades, y además se acusó del hecho a personajes como Pablo Picasso y Guillaume Apollinaire.

Ficha antropométrica del autor del robo de la Mona Lisa de 1909

Sin embargo, la resolución del caso se dio por un intento fallido del perpetrador de vender la pintura en Italia en 1913. Ante un anuncio de compra de obras de arte, esta persona respondió el mismo con una carta en la cual firmaba como “Leonardo”, y ofrecía la Mona Lisa original, para devolverla a Italia.

El anunciante coordinó una cita, verificó la originalidad de la pintura, y luego dio aviso a la policía. Fue entonces cuando al fin pudieron capturar a “Leonardo”, aunque el caso no estaba resuelto aún, puesto que no sabían la identidad real de esta persona.

Influencia de “Leonardo” en la identificación humana

Para 1913, el método utilizado en Francia y en gran parte de Europa continuaba siendo el Bertillonaje, el cual utilizaba medidas del cuerpo para clasificar las fichas de identidad, descripciones de la persona, fotografías y, con posterioridad a los estudios de Galton, se incluyeron también las huellas dactilares.

Ficha antropométrica del autor del robo de la Mona Lisa de 1913

Al intentar realizar la determinación de la identidad real del perpetrador, el sistema ideado por Bertillón no pudo dar una respuesta o, en otras palabras, no se pudo encontrar una ficha que coincidiera con las características tomadas a “Leonardo”. Las innumerables fichas que en ese momento contenían huellas dactilares fueron entregadas a dactilóscopos para su estudio, y meses después del hecho, pudieron dar con su identidad real: Vincenzo Peruggia.

Con esta información, se pudo reconstruir el hecho, puesto que Vincenzo había realizado trabajos en el Museo del Louvre, pudiendo así planificarlo. Mantuvo oculta la pintura original durante dos años y vendió falsificaciones a coleccionistas de EEUU.

Consecuencias del caso

En el mundo del arte, La Gioconda era considerada una pintura más de Leonardo Da Vinci, que debido a la exposición mediática de su robo se convirtió en una pintura destacada.

Vincenzo Peruggia, el falso Leonardo, se convirtió en una especie de héroe italiano, y solo fue condenado a 6 meses de cárcel.

Pero el hecho que nos importa, es el cambio que realizó en la aplicación de técnicas de identificación. El caso del robo de la Mona Lisa fue sin duda un punto de inflexión en la forma de clasificar las fichas de identificación, que si bien el sistema de Bertillón ya tenía críticas, la magnitud del hecho y su exposición mediática llevó a que definitivamente se comenzara a optar por sistemas de clasificación basados en las huellas dactilares, como el de Vucetich y Henry.

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