
“En la resolución de un problema de este tipo, lo principal es la capacidad para razonar hacia atrás”. Así escribía Sir Arthur Conan Doyle y daba vida a su personaje literario Sherlock Holmes en Estudio en Escarlata. Conan Doyle era un científico y un médico entrenado, así que cuando se imaginó al gran detective, utilizó la ciencia para diferenciarlo de otros investigadores criminales. Donde un policía reunía a los sospechosos habituales y le sacaba una confesión a un tipo desafortunado, Holmes empleaba la deducción, el método científico y un agudo sentido de la observación.
“Me gusta oir todos los detalles… tanto si le parecen relevantes como no”El misterio de Copper Beeches
1. Trabajo detectivesco
El Holmes ficticio se deleitaba con pequeños detalles y sorprendía a todos al definir detalles de un sujeto como la altura, el peso, la forma de andar o la ocupación, simplemente observando una huella húmeda de calzado en un jardín.
Además, su capacidad de ‘razonar hacia atrás’ (mirar el acto criminal y abrirse camino hacia atrás para llevarlo a la evidencia) le permitía arribar a una conclusión, un móvil y un culpable.
“Como sabrá, no hay dos huellas digitales humanas iguales”.
2. Huellas dactilares
Holmes identificó y utilizó huellas dactilares inicialmente en El Signo de los Cuatro, publicado en 1890. Scotland Yard no comenzó a implementar el proceso de levantamiento, cotejo e identificación de huellas hasta casi 11 años después de que el libro de Conan Doyle fuera publicado. Sin embargo, no usó las huellas dactilares como evidencia definitoria; en general, el caso fue resuelto de manera irrefutable por una variedad de pistas que condujeron a la solución correcta.
En El Constructor de Norwood, el inspector Lestrade pensó que tenía a su asesino cuando fue capaz de vincular una huella ensangrentada con John Hector McFarlane, un sospechoso obvio. Holmes pudo demostrar que MacFarlane era inocente.
Hoy en día, las huellas dactilares se han convertido en uno de los métodos más importantes de identificación humana. Ahora almacenadas en bases de datos informáticas, analizadas y comparadas en cuestión de segundos, las huellas dactilares aún requieren de otras evidencias que corroboren la historia completa del hecho.
“¿Y para qué sirve un mensaje cifrado cuya clave no se tiene?”El valle del terror
3. Cifrados
En muchos casos, en la época victoriana, las pistas se ocultaban en mensajes codificados que requerían de una “clave” para determinar las sustituciones de letras. En Los bailarines, Holmes analizó 160 cifrados por separado, determinó que la letra “e” era la letra más común en el idioma inglés y pudo proceder a la respuesta. En La corbeta “Gloria Scott”, dedujo que cada tercera palabra en líneas de galimatías creó el mensaje que asustó al viejo Trevor.
Muchas de estas técnicas de cifrado se aplicaron durante las Guerras Mundiales para descifrar los mensajes del enemigo, y fuerzas de seguridad de muchos países también han trabajado a través de sistemas de cifrado utilizando los procedimientos descritos por Conan Doyle.
“¿Huellas?” “Sí, huellas.” “¿De un hombre o de una mujer?”“Señor Holmes, ¡eran las huellas de un sabueso gigantesco!”.El sabueso de los Baskerville
4. Huellas de pisadas
Desde la primera historia de la serie de Holmes hasta la historia número 57 (La melena de león de 1926), 29 de las 60 historias revelaron y se resolvieron con evidencia relacionada con huellas de pisadas. Estas impresiones eran encontradas en el suelo, barro, arcilla, pero también en la alfombra, en la nieve, en las cenizas e incluso en las cortinas y las puertas: cada marca valía la pena discutir, cada impresión contaba una historia que era fundamental para el desenlace.
Sherlock Holmes ‘escribió’ un tratado educativo sobre la preservación de estas huellas, titulado ‘El trazado de los pasos’, con algunos comentarios sobre el uso del yeso blanco como conservador de impresiones. Las técnicas así descritas se han convertido en un pilar en la preservación de impresiones de zapatos, neumáticos, herramientas y otras depresiones por parte de las policías científicas de todo el mundo.
“Tenemos que buscar coherencia. Donde falta, debemos sospechar engaño”.El problema del puente de Thor
5. Escritura manuscrita
En el Londres victoriano, la escritura manuscrita era más frecuente de lo que es hoy. Holmes pudo deducir muchos detalles de la palabra escrita. Al inspeccionar la presión, el ángulo, los movimientos circulares y la consistencia, Holmes pudo distinguir el sexo, la clase y la madurez del autor. También podía hacer determinaciones sobre el carácter de la persona cuya caligrafía estaba bajo escrutinio. En El constructor de Norwood, Holmes determina por el tiempo de las imperfecciones en el garabato de un testamento, que fue escrito a bordo de un tren. Sabiendo que un documento tan importante no se transcribiría de esa manera, asumió correctamente que estaba ante la presencia de coacción.
Hoy en día, el análisis de textos manuscritos es utilizado por peritos para determinar falsificaciones, perfiles psicológicos (grafología) y alteraciones en la escritura debido a la influencia de las drogas, el alcohol, la coacción, el agotamiento o la enfermedad.
¿Conoces alguna otra técnica o metodología utilizada en las historias de Sherlock Holmes que tuvo consecuencias reales para la ciencia forense moderna? Podés comentarlo en la caja de comentarios debajo.